Antes de contratar una agencia de diseño web en Managua, hacé estas siete preguntas: ¿en qué tecnología van a construirlo?, ¿el código y el dominio quedan a mi nombre?, ¿puedo ver el sitio en un ambiente de pruebas antes del lanzamiento?, ¿qué incluye exactamente el precio?, ¿qué pasa si necesito cambios después?, ¿puedo hablar con dos clientes suyos? y ¿qué pasa si me quiero ir con otro proveedor?. Las respuestas a estas siete preguntas predicen mejor el resultado del proyecto que cualquier portafolio bonito.
En Nicaragua hay agencias serias, freelancers excelentes y también gente que vende sitios de C$3,000 hechos con una plantilla pirateada que se cae a los seis meses. Desde afuera se ven parecidos: todos muestran portafolios lindos y hablan de «soluciones digitales».
La diferencia aparece después de firmar. Y a esas alturas ya pagaste el adelanto.
Escribo esto desde el otro lado del mostrador: dirijo una agencia de desarrollo web en Managua, y buena parte de nuestro trabajo consiste en rescatar sitios que otro construyó mal. He visto suficientes proyectos rotos como para saber exactamente qué preguntas los habrían evitado.
Vas a notar que algunas de estas preguntas también nos incomodan a nosotros. Esa es la idea. Hacelas igual, y hacenoslas a nosotros también.

Si aparece cualquiera de estas, ni siquiera llegues a las siete preguntas.
Te dan un precio sin haberte preguntado nada. Una cotización seria requiere saber cuántas páginas, qué funcionalidades, si hay ecommerce, si tenés contenido listo. Quien te tira un número en el primer mensaje está vendiendo una plantilla, no un proyecto.
Te prometen la primera posición en Google. Nadie controla el algoritmo. Es la promesa más común y la más falsa del mercado nicaragüense.
No te dan contrato ni documento de alcance. «Confiá en mí» no es un método de trabajo. Sin un documento que diga qué se entrega, cuándo y por cuánto, no tenés a qué agarrarte cuando algo salga mal.

La respuesta define el costo de tu sitio durante los próximos cinco años, no solo hoy.
Una respuesta específica: WordPress con tema desarrollado a medida, Laravel, Next.js, Astro. Y una explicación de por qué esa tecnología para tu caso concreto.
«¿Cuántos plugins va a tener el sitio?» Cada plugin es peso adicional y una vulnerabilidad potencial. Los sitios WordPress hackeados casi siempre caen por un plugin desactualizado. Si la respuesta pasa de veinte, preguntá cuáles y por qué.

Esta es la pregunta que más caro sale no hacer.
Es una práctica común en el mercado local: la agencia registra el dominio a su propio nombre y aloja el sitio en su servidor. Mientras la relación va bien, no lo notás. El día que querés cambiar de proveedor, descubrís que tu dominio no es tuyo, que no tenés acceso al servidor, y que te toca pagar un rescate o empezar de cero.
Que el dominio se registra a tu nombre y con tu correo, que el hosting está en una cuenta tuya, y que al finalizar el proyecto recibís el código completo y todas las credenciales.
«¿Me pueden mostrar dónde verifico que el dominio está a mi nombre?» Se comprueba en segundos con una consulta WHOIS. Si dudan, ya sabés.
Aprobar un diseño en una imagen no es lo mismo que navegarlo. Muchos problemas aparecen solo cuando hacés clic: menús que no cierran en móvil, formularios que no envían, textos que se desbordan en pantallas pequeñas.
Que trabajan con un ambiente de pruebas (staging) donde podés navegar el sitio completo antes de publicarlo. Y que antes de programar te entregan un prototipo navegable en Figma, donde los cambios de diseño son rápidos y no cuestan.
«Te lo mostramos cuando esté listo.» Eso significa que vas a ver el sitio por primera vez cuando ya esté en producción y cambiar algo sea caro y conflictivo.
«¿Cuántas rondas de revisión están incluidas y en qué etapa?» Que quede por escrito. Es la fuente número uno de discusiones a mitad de proyecto.

Dos cotizaciones de C$15,000 pueden ser cosas completamente distintas. La diferencia está en lo que no está escrito.
Ese último punto es el que más sorpresas genera. Preguntá cuánto vas a pagar el año que viene aunque no hagas ningún cambio.
| Tipo de proyecto | Rango realista |
|---|---|
| Landing page (1 página) | Desde C$5,530 |
| Sitio corporativo (5–8 páginas) | C$12,000 – C$25,000 |
| Tienda en línea | Desde C$25,800 |
Si te cotizan un sitio corporativo completo en C$3,000, no es una ganga. Es una plantilla instalada en veinte minutos que no va a tener mantenimiento, ni optimización, ni respaldo. Lo vas a pagar después.
Si te cotizan C$80,000 sin justificar la complejidad, pedí el desglose.
Tu sitio no es una escultura. Vas a querer cambiar precios, agregar un servicio, subir fotos nuevas. La pregunta es si vas a poder hacerlo vos o vas a depender de ellos para cada coma.
Que te entregan el sitio con un panel de administración que podés usar sin saber programar, más capacitación grabada. Y que existe un plan de mantenimiento claro para lo que sí requiere técnico.
«¿Quién actualiza WordPress y los plugins cuando salgan parches de seguridad?» Si nadie, tu sitio va a ser vulnerable en cuestión de meses. Las vulnerabilidades críticas en WordPress salen varias veces al año.
El portafolio muestra el resultado. El cliente te cuenta el proceso: si cumplieron plazos, si respondieron cuando algo se rompió, si el precio final fue el pactado.
Nombres y contactos, sin drama. Una agencia con clientes contentos no tiene problema con esto.
Esa última pregunta vale por las otras tres.
Entrá a los sitios de su portafolio y comprobá tres cosas:
Es la pregunta más incómoda y la más reveladora. Ninguna agencia quiere que se la hagan. Hacela igual, a nosotros también.
Nadie contrata pensando en irse, pero las relaciones comerciales terminan. Lo que importa es si podés salir sin destruir lo que construiste.
Que te entregan código, base de datos y accesos completos. Que el sitio puede migrarse a otro hosting sin quedar inservible. Que no hay componentes propietarios que dejen de funcionar si te vas.
Una agencia que te retiene por dependencia técnica y no por calidad de trabajo, ya te dijo todo lo que necesitás saber.
Es tentador y a veces es la decisión correcta. Pero considerá esto: un sitio web mal hecho no cuesta menos, cuesta dos veces.
La primera vez cuando lo pagás. La segunda cuando, entre seis meses y dos años después, tenés que rehacerlo porque carga lento, no posiciona, no se puede editar, o simplemente lo hackearon.
Y en el medio hay un costo que nadie factura: todos los clientes que buscaron algo que vos vendés, encontraron a tu competencia, y nunca supiste que existieron.
Eso no significa pagar de más. Significa que el criterio correcto no es «el más barato» ni «el más caro», sino quién respondió mejor estas siete preguntas.

Los rangos van desde C$5,530 para una landing page hasta C$25,800 o más para una tienda en línea. Un sitio corporativo de cinco a ocho páginas suele ubicarse entre C$12,000 y C$25,000. El precio varía según cantidad de páginas, si necesitás redacción de contenido y qué integraciones requiere.
Depende del proyecto y de la persona. Un buen freelancer puede superar a una agencia mediocre. La diferencia real está en la continuidad: si el freelancer se enferma, cambia de rubro o consigue empleo fijo, tu sitio queda sin soporte. Para proyectos críticos o con mantenimiento continuo, una agencia da más respaldo. Las siete preguntas de este artículo aplican igual a ambos.
Una landing page, de una a dos semanas. Un sitio corporativo, de tres a cuatro semanas. Una tienda en línea, de cinco a ocho semanas. El factor que más retrasa los proyectos no es el desarrollo, sino la entrega de contenidos por parte del cliente.
Ayuda muchísimo. Si no lo tenés, muchas agencias ofrecen redacción como servicio adicional. Lo que no funciona es empezar sin contenido y sin plan para conseguirlo: ahí es donde los proyectos se estancan por meses.
En muchos casos rehacer no es necesario. Una auditoría técnica determina si conviene optimizar lo existente o empezar de nuevo. Una agencia honesta te va a decir cuál de las dos, aunque optimizar le facture menos.
Tres verificaciones que podés hacer hoy sin ayuda: medilo en PageSpeed Insights de Google (si baja de 50 en móvil, hay problema serio), abrilo en tu teléfono y navegalo completo, y buscá el nombre de tu negocio en Google a ver si aparecés.